vendredi 6 septembre 2013

El Amor y sus límites Biológicos


LOS LÍMITES BIOLÓGICOS DEL AMOR








El amor puede entenderse como un sentimiento interpersonal que todos hemos experimentado en un momento u otro de nuestra vida.

 Pero, ¿qué define con precisión tal sentimiento? Sin duda, una primera aproximación a esta emoción pone de relieve la intensa inclinación afectiva que sentimos hacia otra persona.

 Podemos sentirlo en nuestras pulsaciones, en nuestro estado de ánimo o en nuestra forma de responder. Ahora bien, ¿hasta qué punto la conducta amorosa está en nuestras manos? ¿Enamorarnos de alguien está bajo nuestro control o sufrimos las consecuencias sin poder tomar decisiones? Algunos autores sugieren directamente que somos títeres en manos de nuestro destino evolutivo y que el amor sólo es en un instrumento para favorecer dicho proceso de selección natural. Que se inclina por considerar a los seres humanos como máquinas de supervivencia,  programados a ciegas con el fin de perpetuar la existencia de los egoístas genes que albergamos en nuestras células.

 

 En cualquier caso, la historia nos ha mostrado claramente que la comprensión global del amor es un gran desafío. Si deseamos resolver el enigma, es el momento de penetrar en la cara menos conocida del amor: sus raíces biológicas.

 

 

BUSCANDO UNA EXPLICACIÓN BIOLÓGICA

 

 Multitud de aspectos asociados con el amor, tales como la búsqueda de pareja, la atracción sexual selectiva, el cortejo y el enamoramiento parecen tener asociadas respuestas conductuales biológicamente pre-programados. Evidencias de ello las obtenemos al identificar restos de estas predisposiciones genéticas en animales no humanos.

 

Encontrar patrones amorosos compartidos entre especies que se encuentran filogenéticamente cercanas implica considerar la posibilidad de que puedan tener un origen y una meta biológica similar. En tal caso, ¿qué función cumplen estas respuestas? ¿De dónde surgen? ¿Consejos secretos para hacer el amor?

 

Investigadores apuntan que el fenómeno global al que llamamos “amor” nace como resultado de la combinación de dos elementos: los impulsos sexuales básicos (Mejora tu erección) y los vínculos afectivos primarios. En el caso del ser humano se tratarían de factores primitivos sobre los cuales han actuado las constricciones sociales y culturales. En concreto, se ha puesto de manifiesto que a medida que nos acercamos a la especie humana aspectos como las manifestaciones sexuales y la duración y expresión del vínculo afectivo son regulados por normas socioculturales concretas (dando lugar incluso a conductas que parecen específicas de nuestra especie como es la represión de la sexualidad).
Consejos para hacer el amor. Clic aqui. 

Pero, ¿qué misión cumplen dichos vínculos afectivos e impulsos sexuales?

 

 

LAS FUNCIONES EVOLUTIVAS DE LOS VÍNCULOS AFECTIVOS PRIMARIOS Y LOS IMPULSOS SEXUALES BÁSICOS

 

Cuando hablamos de funciones evolutivas, nos referimos al papel que estos elementos pueden desempeñar para el individuo como miembro de una especie. De forma general, se ha propuesto que la función evolutiva de los impulsos sexuales básicos y los vínculos afectivos primarios es la de asegurar y maximizar la probabilidad de transmitir nuestra información genética a la siguiente generación, garantizando la supervivencia de la descendencia y el fortalecimiento de la cohesión social.

 

Bajo este planteamiento, ya podemos especular sobre la función evolutiva de distintas conductas amorosas. Un primer ejemplo puede ser la conducta de manifestar recursos materiales, etc.  Durante el ritual de cortejo, que se interpretaría como un modo de seleccionar la pareja más apta. Por otro lado, la conducta de permanecer juntos facilitaría la satisfacción de necesidades básicas como afiliación, seguridad y protección. La conducta sexual permitiría, además de la satisfacción sexual, la obtención de descendencia. La conducta afectiva perseguiría la promoción de los lazos entre sus participantes y la cohesión social de sus miembros… y así sucesivamente.
 
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